jueves, 8 de abril de 2021

Sin caminos.

                   


                        

Fue como un golpe de un peso pesado.

Un impacto directo sobre el lado izquierdo de su cara, un choque que sacudió las pocas ideas que tenía y las perezas más arraigadas de su cerebro. Con el pelotazo la boca se le fue deformando, la mandíbula a toda velocidad se corrió hacia la derecha y los ojos apretados intentaban espantar el dolor. Automáticamente le explotaron colores brillantes bajo los párpados cerrados. Puntitos rojos, azules, verdes, rosados, destellos blancos y negros, rayos calóricos incendiando, desfigurándole la cara. Por un instante lo comparó con un martillazo sobre los dedos o una pedrada en la cabeza. Pensó en insultar hasta rajarse la garganta. Lo pensó una milésima de segundo, mientras su cara, gomosa, se doblaba incontenible ante otro azote imprevisto del destino.

Tanto sufrimiento acumulado, tanta angustia de querer y nunca poder, tanto esperar un golpe de fortuna, y solo recibía este golpe que le aflojaba los dientes y lo anestesiaba sin piedad. Era un hombre cansado, sucio y miserable rogando por una tregua inalcanzable. El pelo ondulaba sobre su cabeza que porfiada se resistía a despegarse del cuello. La nariz se le iba retorciendo bajo la presión del impacto traicionero, se unían las fosas nasales hasta confundirse en un solo agujero negro, como una autopista directa hacia su interior gastado y gris.

El calor del cuero lo quemaba, lo perseguía acercándolo al infierno, mientras la pelota seguía incrustándose en su rostro hasta formar parte de él.

Piel, cuero, pelo, ojos, boca y nariz, una masa homogénea y deforme.

Así era su vida, un suplicio lleno de odio y luces infernales. Ya no importaba, no pensaba abrir los ojos ante otra pequeña muerte.

Su cerebro intentó decodificar el dolor y el fracaso. Se preguntó qué oscuro maleficio lo hizo atravesar la plaza en medio de un partido de fútbol.

No era solo un accidente.

¿Para qué ganar tiempo y llegar antes a ninguna parte?

¿Para qué llegar antes donde nadie lo esperaba?

La pelota se separó de su cara y cayó sobre el pasto, pero estaba claro que hoy su vida no iba a cambiar.   

 

 

fino.

Abril 2021.

                        


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