martes, 20 de abril de 2021

La Pelea sin Ring.

                                        


 Era un hombre diferente. En sus ojos hundidos se escondía la locura y
en sus labios un discurso desesperado que no paraba de vomitar.
Afuera todo se desplomaba, el cielo y los nubarrones carbonizados
lloraban copiosamente sin lavarlo de culpas. Tenía la melancolía
tallada en la boca y con cada mueca iba manejando las palabras que
repasaba y recitaba una y otra vez. No confiaba en que alguien lo
quisiera escuchar. La tormenta, los truenos ensordecedores solo le
acentuaban la tristeza. Un rastro de pensamientos viejos y amargos lo
rodeaban, se podía ver en los surcos que sus dedos crispados
dibujaban en su grasoso pelo revuelto. Estaba cayendo al vacío.
Estaba cayendo en sincronía con el agua furiosa que se descolgaba
del cielo. Agua que beberían los desagüesy las bocas de tormenta.
Se fue quedando sin preguntas, se fue quedando sin poder justificar
las respuestas. Imploraba por alguien que lo pudiese rescatar.
Estaba pálido. Tenía la última jugada en una ficha con muy poco valor
y... cortó los cables.
Temblaron los vidrios, los espejos, vibraron las puertas ,el cristalero.
El pánico y la insania habían llegado por él.
Fijo la vista en la pared descascarada mientras escuchaba voces y
palabras que se entreveraban con la lluvia que caía incontrolable.
Se cubrió el rostro con las manos, dejó escapar un largo gemido.
Ya no tenía maneras para decir “lo siento”, estaba condenado a las
sombras espectrales de los bares.
Sin pensar y sin rumbo salió a la calle. Fue atravesando avenidas,
plazas y calles, rodeado de un silencio protector. Se ponía en guardia
y amagaba con golpear a quien se le cruzara. Hombres, mujeres,
guerreros o perdedores. Daba saltos, hacía fintas y movimientos de
boxeador acorralado, frente a los autos, frente a los transeúntes que lo
miraban perplejos.
Peleaba contra su dolor. Peleaba sin saber como había llegado al
cuadrilátero. La campana sonó.
Escupió el protector bucal, la sangre brotó imparable desde sus cejas.
Bajó la guardia y cayó al suelo empapado de la avenida.
Puso los brazos en cruz.
A su frente, en lo alto del cielo, estaba la sombra borrosa de su rival
que, sin siquiera tocarlo, lo mandó a la lona.
Un hombre diferente, no pudo reaccionar.
Otro golpe de knock-out.

 

fino.

Abril 2021

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