sábado, 9 de mayo de 2026

La araña del Techo.

                                   


En sus caras el llanto de un alivio pasajero. Él y la barba de diez días, la cabeza revuelta desde el pelo. Ella y sus ojeras teñidas de negro revoloteando bajo un fantasma inclaudicable, omnisciente.

Maldita la hora de algunas decisiones. Todo conectado por hilos eléctricos, invisibles, todo conectado por debajo de la tierra como placas tectónicas. Sentían ese murmullo.

El trigo verde movía el paisaje más allá del ventanal con un ritmo sordo, sincopado, solo una cala roja en medio de todo el plantío rompiendo la monotonía cromática. Ambos perdidos ahí con los ojos saturados por el punto rojo. Bailarines a punto de estallar en una primavera de lluvia salada.

Los dos. De espaldas. 

Él encendió un cigarro. Ella las alarmas. 

Nuevamente el aroma conocido que antecede a la tormenta. Ciervos y perros de caza, algún sur perdido en algún norte. Él se llenó la boca de humo. Ella de dientes afilados. 

Ella disparó: -No esperes que deje de esperarlo-.

-Tampoco sería una solución. Las manos retienen siempre en lo profundo algún tipo de calor-.

-Vos y tus frases de mierda. Con el tiempo siempre terminan siendo frases de mierda.

Él se trago la respuesta. La respuesta de mierda. Un rayo bajó desde su corazón, movió las placas. Estalló el polen de la cala roja y los granos de trigo verde, fuegos de artificio explotando detrás de los vidrios, en los ojos, en la habitación.

- ...frases...- repitió ella.

Otra bocanada de humo dulce se escapó de los labios del muchacho buscando el techo, sostuvo la cabeza mirando hacia arriba y se perdió por un segundo en los cristales de la araña colgada. Recordó cuanto ella había insistido en comprarla, ella recordó la bruma de Londres. Pecaron siete veces en un cuestión de siete segundos, alcanzaron el nirvana de la exhumación. De espaldas.

-Tocamos fondo- dijo ella.

... de mierda, pensó él.

fino.       Collage: Lily Gar.

Música: Promesas sobre el bidet. Charly García.

jueves, 7 de mayo de 2026

Remedios.

                                                         


No soy yo, son los remedios.

Aunque talvez si sea yo, pues hay cosas en las que me reconozco. La obsesión es una de las que si, las imágenes del mar y ese paisaje que vi mil veces. 

Es rara la manera en que voy razonando mientas suceden las cosas, si es que a esto se le puede llamar razón. Estoy en medio de un torbellino de sensaciones-palabras-recuerdos-películas-libros y diálogos, cosas que escucho o que llegan a mis oídos, todo en una mezcladora que forma un guiso que no sé comer ni disfrutar. Me gustan los guisos o me gustaban los guisos, ya ni sé.

Veo luces moviéndose detrás de mis párpados que no logro abrir, también percibo sombras con formas humanas. Veo sin ver, seguro son certezas que mi cerebro terminará descifrando en algún momento a fuerza de costumbre y de titiriteros. Ahora él traduce, me informa y yo concluyo, creo.

No sé, y si lo sé: me paralizo. Inconsciente, una clave.

No creo lo puedas entender, pero es textual, triste pensarás vos ¿es eso? Sabes que en las veredas no solo hay árboles. Mis labios se distraen en una de las tantas veces que no dije amor. ¿Será cierto?

Puta madre con tu silencio, lejos, allá lejos los sentimientos.

Ojos. Vivir por fuera de es cada vez más difícil, cada vez diferente y bajarlo al papel es como morir en azul.  Abrir si soy yo, después preguntar, parecerá estúpido pero los jazmines me rompen la trompa como de cara al viento con un blues triple. Todo es parte de la nebulosa, de los remedios. Me da escalofrío sentir, son los grados bajo cero del infierno y si encuentro la mecha en la oscuridad será mejor detonar la bomba o el candil, hacer algo, debo hacer algo. Me llega el rumor de antiguos barcos fantasmas cruzando el puente-isla-continente, llega el bullicio de los brindis infinitos de corsarios y sirvientes. Rumor de dados rodando en busca de alguna suerte.

Clarinada imperfecta, la absoluta certeza de no saber absolutamente nada.

Ahora son relámpagos, truenos, lluvia de estrellas, la detonación de un planeta muerto camino a convertirse en millones de meteoritos. Basura espacial, basura, basura interminable. Detonación de un plantea muerto en busca de cien milagros.


 fino.                    Collage: Lily Gar.


Mùsica: Tocando sin sentir- Spinetta