miércoles, 29 de agosto de 2018

Viscoso.

 

  

Al entrar a la sala totalmente pintada de blanco, Claudia vio a Mario sentado sobre la cama mirando la profundidad del piso totalmente cuadriculado.
- Sr,su medicina - dijo Claudia -, debe tomarla.

-¡No, no otra vez. No! -protesto Mario.
Claudia dejò la bandeja que contenía la jeringa cargada de un liquido rojo sobre la mesa de luz. Una brisa fresca se colaba por el ventanal plagado de rejas.
-Sr. Mario debe tomar su medicina, le hará bien -le dijo Claudia, mientras acariciaba la cabeza inmóvil del hombre.
Mario con los ojos vidriosos por el llanto y la impotencia ya no podía, ya no quería discutir. Claudia tomó la jeringa, un algodón empapado el alcohol y buscando la zona mas conveniente del brazo derecho de Mario, le inyectó sin prisa el liquido viscoso.
-¿Se siente mejor señor? -preguntó la enfermera como una formalidad.
Mario entrando en éxtasis, se fue recostando en la cama, mientras la potencia de la droga lo sacaba lentamente de su último instante de lucidez. Alcanzo a decirle :
-Me siento morir, como en tu visita del último martes. Y comenzó a caer en la fantasmal alucinación del rostro causante de su insanía,
-No fue un martes, fue un jueves -dijo ella.
-Irene...-dijo él con ternura.
-No soy Irene, señor -dijo ella dulcemente.

fino.

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