jueves, 21 de abril de 2022

R.R

 

         


 

El cuero, la carne

la piel blanca tras unos ojos tristes y azules.

El odio por impotencia

y el miedo de no saber decir lo siento.

Te siento,

acá

en mi pecho,

y se tranca mi garganta

y se entrevera en los laberintos

de tus tripas entintadas de vino.

 

Pero me queda tu sonrisa

el filo de tu lengua incendiaria

arropada en lágrimas de madrugadas,

en la sangre de tu sangre

en el abrazo y el bar,

en miles de tardes

bajo los árboles resecos de la plaza.

 

Ahora a descansar

a dejar que se mueran

tus demonios de aburrimiento,

los peleaste con lo que pudiste

contra el viento, contra todo. 

 

Ellas te guardarán

las ropas manchadas de pintura

las escaleras al cielo,

los besos de consuelo

que no llegaron a salir de vos

por no saber decir lo siento.

 

Te siento acá

en el pecho

en la garganta,

en el veneno, en el destino

de otro maldito vaso de vino.

 

Salú.

 

 

fino.

                                          Agosto 2021.

 

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