https://issuu.com/mmblue/docs/otros_relatos
Relatos breves escritos a cuatro manos.
autores : Mariella Maisonnave y fino.
Cuentos, textos, simulacro de poesía, pago de cuentas pendientes, divagues... y Canciones. Libre de IA
https://issuu.com/mmblue/docs/otros_relatos
Relatos breves escritos a cuatro manos.
autores : Mariella Maisonnave y fino.
Un café frío y con espuma.
sentado en un escalón vencido
de una escalera mucho más que triste.
Ahí, en frente,
la gente desfila, habla, llora.
Vos abierto
dormido
esperando no sabría decirte qué.
¿Vos lo sabés?
¿Donde estará tu sonrisa, tu lengua veloz?
Me quedé frío como vos,
mis huesos crujen
mis piernas tiemblan
y no sé que decir.
¿Vos lo sabés?
Estar un poco más solo
más indefensoes parte de este paisaje.
Ellos ahí, en frente
desfilan
lloran y recuerdan.
Los árboles y las hojas caen alfombrando el piso,
abonando la tierra
que nos come poco a poco.
Nos comerá.
¿Vos lo sabés?
Y las risas y las brasas
y las horas posibles, y lo que faltó hacer
y lo de siempre
¿vos lo sabés?
Un café frío y con espuma
mientras miro como te llevan de paseo
lleno de flores.
¿Vos lo sabés?
a Gustavo.
Tu foto y un café junto al cuaderno
tu voz reverberando en mi alma.
La carne y su territorio
tu perfume y los rumores de guerra.
No tengo miedo
ya no queda sangre ni espanto del cual curarse,
sobre las casas, sobre las nubes negras del mal humor.
¿Morirá esta angustia al apagarse la vela?
Miles de años
unas pocas horas
otra carta sin remitente ni destino
en el buzón de nuestra historia.
Ya no querés verme
me duele
me lastima.
De pronto todo es tuyo
mi piel, mi sangre hirviendo
sin duelos
sin pedir nada a cambio
sin duelo ni disculpas
de pronto todo es tuyo.
El débil perfume del tiempo restante
se esfuma al besar mis libros
mis discos
los farolitos de papel.
Es hora de callar.
Las fotos borrosas se van apagando
descoloridas
solo quedan
mis objetos amados
colgados de la estrellas
de los relojes sin agujas ni tiempo.
Decime que sentís
decime que ves
mientras me voy de tu mente.
Él mapa del tesoro, amor
vuela y no regresa.
Decíme que sentís.
Enero 2021
(Música de fondo: Los Restos de Nuestro Amor- Fito Páez)
Mejor no decir
mantener el silencio
retener tu aroma
mientras las paredes caen.
Si los desechos de esta poesía
alfombran tu paso marcando el rumbo
¿Para qué hablar?
Tus palabras que lastiman
las mías y su rudeza
mejor no decir
y poner flores sobre esa mesa vacía.
Y empiezo a caminar
en los restos de la tarde
con caricias y miserias
¿Para qué hablar?
En el ojo del huracán
recuerdo de besos y caricias
cultivan nuestra certeza
¿Para qué palabras?
Mejor no decir
y poner flores
sobre esa mesa vacía.
Escribo una vez más
al derecho y al revés,
una vez y otra más
desde atrás hacia adelante.
Recomenzar bajo un sol que arde
desde el cielo
desde el suelo
de infierno a infierno.
Bajar al papel
este blues simétrico y bestial,
bajar al papel amarillento
cada grano de arena
que va amontonando el tiempo,
que va amontonando el tiempo.
Recomenzar bajo un sol que arde
desde el suelo
desde el cielo
de infierno a infierno.
Escribo a tientas
sobre tu piel y sin tinta
dibujando a carbón en tus muros
con alguna perfumada flor.
fino.
Tu cadera sobre sábanas revueltas,
dormís con collares y tatuajes
sobre los despojos del amor.
Las copas caídas
los envases vacíos
los sudores secos
rotos
quedaron amontonados en el colchón.
Desde la silla
(mi trono a tus pies)
te miro dormir
y acuno tus sueños
mientras una vieja melodía
va descorazonándome.
Busco el plano adecuado
por todos lados
por cada rincón,
tu amor es un incendio
que devora puertos
tardes, paredes y silencios.
Ahora solo tengo distancias
que necesito enterrar.
Tengo el ojo inquisidor
y el alma enferma,
mi cabeza quiere y no puede
todo se esfuma
todo se va borrando
hasta desaparecer
apretado en el puño del tiempo.
Será?
Somos extraños?
Queda poco espacio
y no basta con llevar flores,
con hacer visible el deseo.
Lo que mata es la rutina
no basta con sacarle lustre
a los zapatos gastados.
fino.
Perdí las llaves, el tren y la cuenta
perdí las novedades, los sueños, las ganas de dormir
perdí tus caricias en las noches de tormenta
perdí el tacto, las uñas y la magia de intuir.
Perdí el tiempo, los zapatos, los cordones
perdí mi sonrisa cobarde
las manos invisibles en el fuego que arde.
Perdí un pedazo de algo que había perdido antes.
Perdí la vista y el grito en los terrenos baldíos
perdí mis amigos en la corriente traidora del río.
Perdí las ventanas, las lluvias negras,
perdí el significado, perdí la condena
perdí la obsesión y la próxima reencarnación.
Perdí las naves, la clave
perdí la radio y mis calles,
perdí tus ojos lapidándome
y perdido por perdido fui olvidándome.
Perdí la manía de enderezar los cuadros
de revolcarme el en barro
y de escribir mi apodo en los baños de los bares.
Perdí el flash, perdí el encanto
perdí las marcas, las muelas
y la sangre piadosa del llanto.
No tengo más que echar de menos
o alguna cosa así...
Voy a encender el fuego sobre tierra mojada
mientras sople el viento roto de mi carcajada.
fino.
Música: Te doy una canción - Silvio Rodríguez.
Aún desde tan lejos doy lo que puedo dar
y solo aumenta mi sed.
Aún sigo intentando
ver el otro lado de tu luz
que pesa y corroe.
Estoy lejos
estás lejos
y caímos en la trampa de volver
por los caminos que perdimos.
Te siento,
estoy hurgando
en los cajones del tiempo
leyendo y mordiendo
letras que escribí por ti.
Estoy lejos
de tus ojos rasgados,
voy trayendo primaveras,
resucitando abrazos olvidados,
invadiendo un amor dormido.
Te siento
somos carne en otra carne
buscando a cuatro manos
parte del tiempo perdido.
Lo siento
la ciudad esta fría otra vez
...aún.
fino.
Noviembre 2020.
asoma una brisa rebelde
desde la profundidad,
es refugio, sinfonía y caricia.
Ante el tedio
el movimiento
la ráfaga calma de la lapicera.
Ante el tedio
el ruido de las cañerías
la lengua, la sangre
y el vidrio pintándose de rojo.
Estás sentada en un rincón del baño
clamando por un dios,
esperando que el ciego tedio insatisfecho
muera como la fiebre.
Y sos tan hermosa
colgando en el azul
con un lucero a un lado de tu boca.
Ante el tedio
un halo te agiganta
brindándote como agua fresca.
Y sos tan hermosa
en la profundidad de la noche,
noche de hambrientos
de sedientos y desposeídos.
Sos tan hermosa...
y cantás para mi.
fino.
Octubre 2020
Librería : GRINDERMAN LIBROS - T. NARVAJA 1645 - 098 263 550 - 2400 60 12
o
finososa65@gmail.com
Librería : GRINDERMAN LIBROS - T. NARVAJA 1645 - 098 263 550 - 2400 60 12
Al entrar a la sala totalmente pintada de blanco, Claudia vio a Mario sentado sobre la cama mirando la profundidad del piso cuadriculado.
-Sr. su medicina, debe tomarla –dijo Claudia.
-¡No, no otra vez. No! –protestó Mario.
Claudia dejó la bandeja que contenía la jeringa cargada con un líquido rojo fluorescente sobre la mesa de luz. Una brisa fresca se colaba por el ventanal plagado de rejas.
-Sr. Mario debe tomar su medicina, le hará bien –dijo Claudia mientras acariciaba la cabeza inmóvil del hombre.
Mario, con los ojos vidriosos por el llanto y la impotencia, ya no quería, ya no podía discutir. Claudia tomó la jeringa, un algodón empapado en alcohol y buscando la zona más conveniente del brazo derecho de Mario, le inyectó sin prisa el líquido viscoso.
-¿Se siente mejor señor? –pregunto por formalidad.
Mario entrando en éxtasis, se fue recostando en la cama, mientras la potencia de la droga lo sacaba lentamente de su último instante de lucidez. Alcanzo a decir:
-Me siento morir, como en tu visita del último martes. Y comenzó a caer en la fantasmal alucinación del rostro causante de su insania.
-Inés –dijo él con ternura.
-No soy Inés, señor –replicó ella al tiempo que se arrancaba la túnica y reía a carcajadas.
fino.
Octubre 2020.
La última canción que te canté
rebota tardía en tu contestador
y un puñado de silencios
construyen el borroso mosaico
de este desencuentro...
me vas dejando.
No es casual que perdure tu fragancia,
no es casual que me devore...
me vas dejando.
En mi sala
el túnel del tiemporeconstruye el milagro urgente,
pero puede más tu silencio
tu silencio...
me vas dejando.
Levemente un murmullo
me lleva hacia la calle
y esta pétrea rutina va edificando
va agregándole centímetros a la barrera...
poco a poco
me vas dejando.
fino.
En la mañana se subiría a la balanza y esperaba encontrarse con un muevo ser.
A las tres de la madrugada decidió tomar una pastilla para dormir. Estaba nerviosa y temblaba de frío. Las entrañas le quemaban y no era por hambre, simplemente era ansiedad. Cuando despertó, el reloj marcaba las cuatro de la tarde. Fue directamente hacia el baño, se metió en la ducha y mientras se enjabonaba comprendió que había perdido toda referencia de su cuerpo. No podía comparar, no encontraba diferencias ni similitudes, dudaba de todos sus cálculos y conclusiones. Lentamente se secó el pelo y la piel. Se quedó desnuda. Caminó hasta el ropero y desde cajonera de la primera puerta sacó la balanza, y luego de retirarla de su caja, la apoyó en el suelo. Sin subirse, Maribel miró la aguja marcando cero en medio de sus pies descalzos, respiró profundamente y dio el paso que durante meses había esperado. Al observar el resultado, no sintió alegría, ni ganas de reír o de gritar. Lo que vio no le impactó como lo había soñado más de mil veces. Era como estar en el fondo de una piscina, en el fondo del mar. Era un vacío dulce, silencioso y mezquino. No pensó nada. No pensó en las burlas, ni en las risotadas de la intolerancia. Recordó su insomnio y su sacrificio para poder encajar en un mundo donde prevalece la idiotez. Bebió la sal de su llanto y desenterró una sonrisa desde lo más profundo de su alma. Sintió felicidad. Sintió vergüenza ajena.
fino.
Agosto 2020.